lunes, 7 de mayo de 2012

playa de calahonda en Mijas-Costa


Cómo hacer una presentación


Cómo hacer una presentación

En realidad se trata de hacer una "buena presentación o exposición" de un proyecto, estudio, estrategia, bien a un equipo, departamento, empresa, clientes, o a los jefes. No se trata únicamente de recurrir al power point (ver directivos power -point).

Se supone que hay un buen dominio del tema y del contenido del mismo. Si es así, tampoco hay que descuidar ninguno de estos 6 consejos:

Consejos para hacer una presentación

 1. Escribir la presentación. Escribir ayudar a ordenar mentalmente la presentación y memorizarla. Así que es un buen ejercicio. Posteriormente, pondrá los puntos más importantes en diapositivas tipo power point. pero antes de hacerlo es conveniente conocer la maeria objeto de exposición y asimilarla.

2. Practicar. Haga un ensayo de la presentación enfrente de su esposa, un amigo o un espejo. Permita que gente de su confianza le puede dar un feedback de cómo lo hace. Si no tiene experiencia en presentaciones, cuanto más pratique, mejor le saldrá la presentación y exposición.

3. Preparar ayuda visual. Utilice un programa tipo power point o similar con diapositivas que puedan ser proyectadas, fotocopiadas y distribuidas a su audiencia durante su exposición.

 4. Preparar la sala prevista para la exposición. Asegúrese de que la iluminación es la correcta y que todo el mundo puede verle a usted y su pantalla. Cuando le sea posible utilice símbolos, gráficos, y otras ayudas uqe le permitan mantener la público interesado en su presentación. Asegúrese que disponen de sus materiales y de blocs de notas, boligrafos, etc. .

5. Meterse en la presentación en el propio sitio. Esto significa que encienda su ordenador, y compruebe que todo marcha adecuadamente: micrófono, etc. Esto le quitará presión psicológica y le hará sentirse más tranquilo. Resuelva todos los detalles anticipadamente.

6. Hágase con su audiencia. Si desea que le planteen preguntas u observaciones solo al final, hágalo sutilmente saber, comente al principio el plan de su prsentación, si cree que es mejor instar a que le pregunte sobre la marcha, invite a ello. Invite, si es oportuno, a obtener el feedback de su presentación.

Coches Eléctricos


Coches Eléctricos


¿Por qué un coche eléctrico?

Imagina conducir sin lanzar a la atmósfera ninguna emisión de CO2 y en un contexto de silencio que deja perplejo... Imagina una conducción más sencilla gracias a un coche compacto y maniobrable, que une dinámico comportamiento al conducirlo e intensa exigencia de confort y seguridad.

Imagina un uso sin complicaciones recargando la batería en tu propia casa y consiguiendo autonomía de hasta 150 Km, perfectamente adaptada a todos tus trayectos urbanos y de periferia.

Imagina ahorrar al elegir el concepto electrónico y su menor coste de utilización en contraste con un vehiculo térmico. No imagines más...
La magia de la electricidad consiste en cero emisiones contaminantes y cero expulsiones de CO2 a la atmósfera en fase de rodaje. El nivel sonoro exterior queda limitado a los ruidos de rodadura y aerodinámicos. Apueste por los coches eléctricos.

coche eléctrico

¿Por qué un coche eléctrico?

Imagina conducir sin lanzar a la atmósfera ninguna emisión de CO2 y en un contexto de silencio que deja perplejo... Imagina una conducción más sencilla gracias a un coche compacto y maniobrable, que une dinámico comportamiento al conducirlo e intensa exigencia de confort y seguridad.

Imagina un uso sin complicaciones recargando la batería en tu propia casa y consiguiendo autonomía de hasta 150 Km, perfectamente adaptada a todos tus trayectos urbanos y de periferia.

Imagina ahorrar al elegir el concepto electrónico y su menor coste de utilización en contraste con un vehiculo térmico. No imagines más... 
La magia de la electricidad consiste en cero emisiones contaminantes y cero expulsiones de CO2 a la atmósfera en fase de rodaje. El nivel sonoro exterior queda limitado a los ruidos de rodadura y aerodinámicos. Apueste por los coches eléctricos.

QUÉ HACER SI TE QUEDAS EN PARO


QUÉ HACER SI TE QUEDAS EN PARO

1. Sal de casa antes de las 9

Todos los días laborables, sin excepción, madruga, aséate, vístete y sal de casa. Aunque lo único que hagas sea comprar el pan, o simplemente dar un paseo, es muy importante mantener tu horario sincronizado con el de las “personas normales”. Si no lo haces, entrarás pronto en una espiral de levantarte tarde, acostarte más tarde, pasar la mañana medio dormido y legañoso y llegar a la tarde sintiendo que se te ha pasado otro día sin hacer nada.
Si sales a la calle, además, te verás a tí mismo como una persona “activa” y no como un holgazán, y es importante primero creerlo y después transmitirlo a los demás.

2. Cuida tu imagen

Lo he dicho en el punto anterior, pero lo remarco: aséate todos los días. Mantén al menos la misma imagen que cuando estabas trabajando: aféitate, maquíllate, péinate… Y no salgas a la calle con un chándal (salvo que vayas a hacer deporte) o con ropa raída. Mantener la propia imagen es requisito imprescindible para mantener la autoestima.

3. No veas la tele

La tele es tóxica. Te hace estar quieto, pasivo, y cuando te das cuenta se te ha ido la mañana zapeando entre consejos médicos para jubilados, cocineros vascos y testimonios de marujas. Nunca, bajo ningún concepto, pase lo que pase, enciendas la tele antes de las 6 de la tarde. Si puedes no encenderla en todo el día, mejor. No tener la alternativa de tirarte en el sofá a ver la tele te obligará a dedicar tu tiempo a otras cosas, que sean las que sean serán mejores que no hacer nada.

4. Habla con gente

Estar solo, dándole vueltas a la mala suerte que tienes y lo injusto que es el mundo contigo no te va a ayudar a salir de tu situación. Al revés, minará tus posibilidades de salir de ella. Por el contrario, tomar un café o comer con antiguos colegas o amigos, puede ser una buena manera de que se acuerden de tí si por casualidad se les presenta la posibilidad de buscar a alguien para un puesto de trabajo. Y si no, al menos tendrás nuevas ideas, y estarás al tanto de lo que se cuece en el mundo laboral.
Eso sí, no utilices a tus amigos para llorarles y lamentarte de tu situación. Por muy amigos que sean, acabarán hartos de tí. Ellos, aunque tengan trabajo, también tienen sus problemas, y todo el mundo prefiere hablar con alguien optimista y animado que con un cenizo que todo lo ve negro.

5. Identifica tus fortalezas y oportunidades

Dedica un tiempo a valorar exactamente qué puedes aportar a alguien que esté dispuesto a contratarte. Valora lo más objetivamente que puedas tus conocimientos y experiencia, y piensa en qué tipo de empresas y puestos podrían ser útiles. Una buena idea es contrastarlas una referencia externa, un amigo que pueda ayudarte a separar tus fantasías de la realidad, o tal vez a descubrir cualidades que tú no has valorado.

6. Amplía tu horizonte laboral

Si tu sector está en crisis, tal vez sea el momento de plantearte un cambio en tu carrera. No tiene por qué ser un cambio radical, pero sí tienes que estar dispuesto a hacer cosas que antes no habías hecho. Un ejemplo: si hasta ahora dirigías proyectos de obras, y ya no hay obras que dirigir, tus conocimientos de dirección de proyectos pueden ser útiles en otros campos.
Intenta identificar sectores en alza, puestos más demandados, y mira en cuáles podrías encajar con más facilidad.

7. Complementa tu formación

Compara lo que sabes con lo que demanda el mercado y apresúrate a rellenar los huecos. Ya que tienes tiempo dedícalo a formarte. Si los cursos que hay en el INEM son muy básicos y no encajan en tu perfil, paga otros de tu bolsillo si es preciso.

8. Vete un par de meses a Inglaterra o Irlanda

Si no tienes un nivel de inglés aceptable, como para tener una conversación profesional, es el momento de ponerte al día. El nivel de vida ahora no es mucho más caro, y es probable que puedas encontrar un trabajo, aunque sea cutre, para compensar los gastos. Quién sabe, a lo mejor incluso encuentras un trabajo que se ajuste a tus expectativas.
No es que saber inglés te abra puertas, es que no saberlo te puede cerrar muchas. Si estás dos o tres meses en un país de habla inglesa aprenderás lo suficiente como para manejarte, incluso aunque no des clases. Examinarte en el British Council para tener un título oficial, a la vuelta, cuesta alrededor de 100 euros, así que no tienes excusa para no hablar inglés de una vez.

9. Ponte a buscar trabajo desde el primer día

Aunque tengas muchos meses por delante con el dinero del “paro”, el tiempo vuela, y para cuando te des cuenta estarás angustiado pensando en cómo van cayendo las últimas hojas del calendario que marcan la fecha en que te quedarás sin nada. Empieza desde el principio a buscar trabajo.
Y buscar trabajo no es enviar curriculums idénticos sin ton ni son a cualquier empresa que se te ocurra. Eso solo vale para justificarte “es que he enviado más de tropocientos curriculums, y no he conseguido ni una entrevista…”. Ni la vas a conseguir así.
Busca en los portales de empleo, actualiza allí tu perfil, adapta y retoca tu curriculum para cada uno de los puestos a los que optas, haz un seguimiento de cada oferta… ten en cuenta que tu trabajo ahora es buscar trabajo, así que deberías dedicarle a ello al menos ocho horas diarias.

10. Usa las redes sociales profesionales

Un gran porcentaje de los trabajos se consigue a base de contactos. No se trata tanto de “enchufe”, como de confianza. LinkedIn o Xing son muy útiles para ampliar tu red de contactos profesionales, y una recomendación de un conocido común puede ser decisiva para que encuentres trabajo.

11. No prepares oposiciones

Puede parecer contradictorio, viniendo de alguien que aprobó unas oposiciones estando en paro, pero he visto a gente hundirse más en su situación por empeñarse en sacar unas oposiciones.
En tiempos de crisis las oposiciones se hacen atractivas para más gente, así que compites con más personas para conseguir un puesto y eso las hace más difíciles. Más importante: el proceso es largo, y es normal que te encuentres que has invertido un año entero para nada. En tu curriculum hay un hueco cada vez más grande así que, como el ludópata que va perdiendo en el casino, empiezas a creer que tu única oportunidad de recuperar lo invertido es seguir apostando.
Al final se te acaba la prestación, no has encontrado un trabajo en la empresa privada, no has aprobado, cada vez te enfrentas a los exámenes con más angustia (esto mina tus posibilidades de hacerlos bien), y acabas siendo “opositor” durante años.

12. Acepta cualquier trabajo

O casi cualquiera. Aunque antes tuvieras un puesto y un sueldo muy superior a los que te ofrecen ahora, es preferible aceptar casi cualquier cosa antes que seguir en paro. Aunque tengas un dinerillo ahorrado de la indemnización, y recibas una prestación todos los meses, eso se acabará antes de lo que piensas, y entonces lamentarás no haber aceptado el trabajo que ahora rechazas.
Por otro lado, es mucho más fácil conseguir un nuevo trabajo teniendo ya uno que desde el paro. Y si en tu curriculum no queda bien haber pasado a un puesto inferior, peor queda tener un hueco de meses. Al fin y al cabo, si alguien te pregunta por qué aceptaste ese trabajo, siempre puedes decir algo en la línea de “soy una persona muy trabajadora y para mí es importante ser útil y tal… además suponía una oportunidad para conocer ese sector / ampliar mi experiencia / desarrollar nuevas habilidades…”

13. Haz “chapuzas”

Tradicionalmente, la salida para muchos parados mientran encontraban otro puesto “fijo” ha sido “echar una mano al cuñado” que le pagaba unos eurillos. Esto no está limitado a fontaneros o electricistas, sino que puede hacerlo casi cualquiera: consultorías, traducciones, pequeños proyectos, clases… Además de recibir un dinero extra, te mantiene activo y te permite conocer gente que puede ser el origen de un puesto de trabajo.
La legalidad de una cosa así, es cosa de cada uno. Pero si es preciso, por la envergadura del proyecto, puedes suspender durante unas semanas la cobertura por desempleo sin perderla.

14. Piensa en el autoempleo

Si ves que haciendo esas “chapuzas” te va bien, piensa que la mejor manera de no quedarte nunca en el paro es no depender de que otro te dé trabajo. Según tus habilidades, como freelance puedes ganar mucho más trabajando menos que antes. Y sin que una crisis te deje con una mano delante y otra detrás. O incluso, si te ves con fuerzas, puedes arriesgar y crear una empresa.

15. Escribe un blog

Ahora que tienes tiempo, dedica al menos una hora al día a escribir un blog relacionado con tu sector de actividad. Es una apuesta a largo plazo, porque los primeros meses apenas te leerá nadie, pero puede ser decisivo para construir tu marca personal y que otros te vean como un experto en tu campo.
No es preciso que escribas con la precisión de Borges o la contundencia de Cela. Basta con que se te entienda, y que demuestres que sabes de lo que hablas. Si le pasas un corrector ortográfico, mejor. Mézclate en la conversación con otros bloggers, comenta en sus blogs, opina, discute, y poco a poco empezarás a ser conocido, y serás la figura de referencia para muchos que busquen a alguien con tu perfil.

Bienvenid@

Bienvenid@s, este blog es para tod@s si teneis alguna duda este es mi email: angel_cruz_gallardo@hotmail.com intentare respondere lo antes posible.